Las máquinas que ayudan a las personas a trasladar líquidos de un lugar a otro suelen denominarse manipuladores de líquidos. Estas pueden ser muy importantes en los ámbitos de la movilidad, los laboratorios, los hospitales y las fábricas. En lugar de utilizar la mano para verter o transferir líquidos —una tarea que puede resultar tanto desordenada como lenta—, los manipuladores de líquidos realizan este trabajo con rapidez y precisión. A veces pueden trasladar pequeñas cantidades de líquido, como una gota, y otras veces cantidades mayores, según lo que se requiera. Por ejemplo, en un laboratorio, los científicos podrían usar un Manejo de Líquidos para mezclar productos químicos destinados a experimentos. En un hospital, podrían resultar útiles para transportar medicamentos a los pacientes. Estas máquinas ahorran tiempo y minimizan los errores, facilitando así la labor de todos los implicados.